
El mayor desarrollo del transporte en el mundo se supone en el nacimiento y desarrollo de grandes rutas combinadas por tierra y mar, en donde el conocimiento histórico, de guerreros, comerciantes y marinos atrevidos, permitieron hacia el año de 1400 que todas las ciudades europeas se defendieran con murallas para repeler a los asaltantes.
Del año 1300 hacia el 1415, las ciudades europeas estaban protegidas por murallas hechas de piedra. En cada ciudad todas las personas estaban debidamente entrenadas para la defensa y conocían su lugar, sin distingo de clase, ya sea noble, caballero, clérigo, artesano o labrador, para el pueblo había trabajo en las tiendas, el comercio y en las tierras labrantías de los nobles.
Al norte y al sur de Europa se encontraba el Océano, una masa de agua que algunos hombres de ciencia siempre consideraron interminable y que albergaba monstruos, grandes serpientes, dragones y demonios; por eso, tenían al navegar un gran cuidado y cuando trazaban una carta, representaban el área misteriosa y ubicaban en ella islas imaginarias con el símbolo del monstruo.
Las cartas al sur del África mostraban manchas y líneas indefinidas indicando que las tierras en ese sector eran desconocidas y pobladas con bestias salvajes.
Las cartas de Asia representaban las tierras conocidas, el mundo invadido por los enemigos y el Océano.
Por el mismo tiempo aparecieron los mercaderes italianos, alemanes, holandeses e ingleses y aventureros que se lanzaron a tierras desconocidas, probaron que los monstruos no existían e hicieron el mundo dos veces más grande.
La época conocida como las Cruzadas, cuyo objetivo era la conquista de los lugares santos en pro de la cristiandad, atrajo a muchos aventureros y comerciantes que luego de la reforma protestante se sometieron a nuevos campos y leyes, enfrentados los mundos católicos y protestantes e hicieron posible la transformación de Europa.